Cartas que sanan, la historia de Yohanferli y el poder del patrocinio en República Dominicana

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Santo Domingo, República Dominicana | World Vision.- Yohanferli es una niña de 13 años que vive en Los Alcarrizos, República Dominicana, junto a sus padres y cinco hermanos. Fue apadrinada desde muy pequeña por World Vision, lo que describe como un “maravilloso regalo de Dios” para su familia. El patrocinio le ha brindado apoyo en múltiples áreas: desde alimentos y espacios de aprendizaje espiritual, emocional y cognitivo, hasta acompañamiento en su desarrollo socioemocional y formación en educación con ternura para sus padres. Su vida transcurre entre juegos de mesa como el parchís y el dominó, y pasatiempos que la llenan de alegría: jugar voleibol con su hermana Yudelis, de 16 años, y preparar su postre favorito, el flan.

En su hogar, la familia ha criado gallinas por más de diez años, lo que les permite obtener huevos que ayudan a llevar comida a la mesa. Para Yohanferli, uno de los mayores placeres es disfrutar de un plato sencillo pero especial: arroz con huevos. Su casa, además, parece un pequeño zoológico lleno de vida, tortugas, periquitos, perros, una paloma que alguna vez tuvieron y dejaron libre, e incluso una iguana. Con ojos llorosos, expresa su profundo agradecimiento a sus padres, quienes, a pesar de las limitaciones que su realidad les impone, siempre muestran amor y sacrificio constante por ella y sus hermanos. Ese esfuerzo diario le recuerda que, aunque los recursos sean escasos, la verdadera riqueza de su hogar está en el cariño, la entrega y la fe que los sostiene como familia.

Lo que más ama de sus padres es que, incluso en medio de las dificultades, siempre buscan la manera de hacerla sonreír. Para Yohanferli, esa capacidad de transformar la preocupación en alegría es una muestra del amor incondicional que la sostiene día a día. Sus padres no solo proveen lo poco que tienen, sino que también llenan su hogar de risas, juegos y esperanza.

El patrocinio a través de World Vision ha transformado la vida de Yohanferli. Su patrocinadora, una maestra, no solo le envía cartas, sino que también motiva a sus estudiantes a escribirle, enviándole dibujos y mensajes que la llenan de alegría. “Me encanta recibir cartas y escribirles también”, dice con emoción. Entre lágrimas, recuerda lo mucho que la conmovió saber que su patrocinadora inspira a otros a compartir con ella, lo que le hace sentir acompañada y valorada.

Esa relación cercana ha sembrado en Yohanferli el sueño de convertirse en maestra de matemáticas y, algún día, apadrinar a otros niños como ella. “Quisiera ser como ella”, afirma con ilusión, mientras sueña con el momento en que pueda conocerla en persona.

Las donaciones también han tenido un impacto concreto en su hogar: la entrega de un camarote permitió que ella y sus hermanos pudieran dormir más cómodos y con mayor privacidad; los clubes de lectura que fomenta World Vision en su comunidad fortalecieron suconfianza y fluidez al leer; y recibir una Biblia la acompaña en su fe y en sus visitas a la iglesia. “Que no pierdan la fe porque Dios nunca desampara a sus hijos”, aconseja a otros niños que atraviesan dificultades.

Yohanferli sueña con participar en un torneo nacional de voleibol y quizás representar algún día a su país. También anhela dar una vida mejor a su familia y viajar a Estados Unidos. Estudia con empeño, quiere aprender inglés y ir a la universidad.

Su madre, Lidia, la describe como una niña amorosa, de sentimientos profundos y muy respetuosa. Está convencida de que sus hijos alcanzarán grandes cosas, por eso los acompaña de cerca en su crecimiento y hace todo lo posible para que estén bien. Desde su humilde casa, cuida de ellos, de las gallinas y emprende vendiendo chucherías como medio para traer recursos al hogar.

Yohanferli cuenta uno de los momentos más difíciles que ha atravesado. Entre lágrimas narra cómo un día se levantó y en casa no había nada para comer. Ella y sus hermanos, hambrientos, fueron motivados por su madre a caminar hasta la casa de su abuela, que vive a varios kilómetros, para pedir alimentos. “Fue muy difícil sentir hambre, pero más difícil fue ver a mis padres preocupados por no saber qué hacer por nosotros”, recuerda con profunda emoción.

En esos momentos de dificultad, Yohanferli ha visto cómo Dios ha provisto y cuidado de ella y de sus hermanos. Con voz serena y llena de gratitud, comparte la alegría que sintió al recibir su primera Biblia de parte de World Vision, un regalo que marcó un antes y un después en su fe. “Me dio mucha alegría recibir mi primera Biblia”, recuerda, porque gracias a ella se ha acercado más a Dios y ha fortalecido su compromiso con las actividades de la iglesia. Hoy, su relación con Dios es un refugio y una fuente de esperanza, que le da fuerzas para seguir adelante y soñar con un futuro mejor para su familia.

La historia de Yohanferli demuestra que el patrocinio internacional no solo entrega recursos materiales, sino que abre caminos de esperanza, fortalece la fe y siembra sueños en el corazón de niños y niñas que viven realidades difíciles. Gracias a las donaciones y al acompañamiento recibido, ella y su familia han accedido a herramientas y oportunidades que, de otra manera, habrían sido inalcanzables. Cada gesto de apoyo se convierte en una semilla de futuro, en un recordatorio de que la solidaridad puede transformar vidas y hacer florecer sueños que parecían imposibles.