World Vision.- Celia es una joven de 23 años que proviene de una familia numerosa de El Salvador. Su abuela fue una mujer profundamente católica y tuvo una gran influencia en su vida. Sin embargo, sus padres no practicaban la fe, y durante su infancia Celia vivió principalmente con su mamá. A pesar de esto, su abuela siempre la acercó a la iglesia. La llevaba a catequesis, a reuniones y a diferentes actividades parroquiales. Ese acompañamiento marcó profundamente la vida de Celia. Cuando su abuela falleció a causa de cáncer, ese testimonio de fe quedó sembrado en su corazón.
Su vocación la llevó a la parroquia Asunción de Izalco, donde su liderazgo natural la convirtió en coordinadora de la pastoral juvenil. Sin embargo, como muchos jóvenes, Celia todavía buscaba un rumbo claro para su vida profesional y personal. Fue hace tres años y medio cuando su camino se cruzó con los programas Youth Ready y Súper Pilas.

Este proceso fue transformador para ella. Aunque muchas personas siempre le habían dicho que era una buena líder, que tenía capacidades y que podía hacer grandes cosas, Celia aún no lo creía completamente. La metodología del programa le permitió reconocer su valor, descubrir sus talentos y confiar más en sí misma.
A partir de ese momento, Celia comenzó a aportar aún más a su comunidad. Para nosotros, se ha convertido en una verdadera embajadora del programa a nivel local. Hemos visto cómo ha madurado tanto en su proceso personal como en su liderazgo.
Su ejemplo también ha inspirado a muchas otras mujeres jóvenes, como Natalia Torres, quien hoy sigue su legado de liderazgo y servicio. Así como Natalia, muchas otras mujeres y hombres han encontrado en Celia una fuente de inspiración para comprometerse con su comunidad y con la iglesia.
Actualmente, Celia ya no solo lidera procesos en la parroquia Asunción de Izalco, sino que también es invitada a otras parroquias para apoyar la estructuración de la pastoral juvenil, replicando el modelo que ha ayudado a fortalecer en su comunidad.
En este proceso ha sido fundamental el acompañamiento del Padre Mario, sacerdote que ha creído en el liderazgo de Celia y ha impulsado diferentes procesos pastorales en varias parroquias. Gracias a su apoyo, hoy varias comunidades están abriendo sus puertas para implementar iniciativas como Súper Pilas, y en muchas de ellas Celia ha sido clave para acompañar y fortalecer a los jóvenes.
Para nosotros, Celia es una mujer que inspira. Es una mujer de procesos, comprometida con la iglesia y profundamente conectada con su fe. Primero se encontró con Cristo, y luego el proceso de Súper Pilas le ayudó a fortalecer sus conocimientos, su liderazgo y su capacidad de servir a los demás.
Hoy Celia acompaña procesos de catequesis, trabaja con jóvenes, anima a otros a descubrir su propósito y contribuye especialmente al desarrollo de jóvenes en situaciones vulnerables.
Como cualquier joven, Celia también tiene miedos, retos y sueños por cumplir. Pero es una mujer entusiasta, dinámica y coherente con lo que cree y vive.
Eso es Celia: una joven que decidió transformar su historia en una misión de servicio para los demás