De la escasez a la esperanza: cómo el agua segura transformó la vida de Dariani en Guatemala

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Ciudad de Guatemala, Guatemala | World Vision.- Durante décadas, el agua en Concepción Chiquirichapa, Guatemala, llegaba solo una vez al día, si es que llegaba. Las familias vivían en una escasez severa y se veían obligadas a recorrer largas distancias para recoger lo poco que podían de un tanque comunitario. Para muchos hogares, el agua no se medía en litros, sino en minutos y en esfuerzo.

Para Dariani, de 10 años y estudiante de cuarto grado, la crónica escasez de agua marcaba la vida diaria de su hogar, afectándola tanto a ella como a sus hermanos: Santos (13), Karen (6) y Auri (4). Antes de que saliera el sol, a menudo desde las 5:00 a.m., Dariani se despertaba para acompañar a su madre, Estela, en una larga caminata para recolectar agua en pesados cántaros. El trayecto era agotador y doloroso. Cargar los recipientes les lastimaba las manos y la espalda, y el regreso a casa dejaba muy poco tiempo para descansar o para que Dariani se preparara para la escuela.

«Me cansaba mucho», dice Dariani. «Caminábamos un montón solo para traer un par de tinajas, y el agua se acababa en solo una hora».

Al no haber suficiente agua en casa, el aseo personal y el lavado de la ropa eran limitados. A veces, Dariani tenía que usar la misma ropa durante varios días. En la escuela, sufría de burlas por parte de compañeros de clase que no entendían su situación. Le decían palabras hirientes, asumiendo que era descuidada, «pero la verdad es que no teníamos agua en la casa», explica Dariani.

La falta de agua afectaba más que la higiene, también les quitaba tiempo para aprender y jugar. Dariani entendía el agua como algo más que un recurso: era el tiempo que perdía para estudiar y la energía que necesitaba para disfrutar de la escuela. Además, consumir agua no segura afectaba gravemente la salud de la familia. «Una vez, mi hermana y yo nos enfermamos mucho», recuerda Dariani. «Mi hermanita menor tuvo que ir a la clínica y necesitó oxígeno».

Todo empezó a cambiar cuando World Vision, a través del programa de Patrocinio, junto con los líderes locales, la municipalidad y el Club Rotario, implementaron un proyecto de agua en la comunidad. Ahora, casi todos los hogares tienen acceso a agua segura, lo que ha traído alivio y transformación a familias como la de Dariani.

«Antes tardábamos 45 minutos caminando para ir a traer agua», comenta Estela. «Ahora ya no hacemos eso. Tenemos agua corriente aquí mismo en nuestro patio y nuestras vidas son diferentes. Podemos bañarnos o lavarnos el cabello todos los días si queremos».

Las mañanas se han transformado. En lugar de empezar el día en la oscuridad y el cansancio, Estela prepara el desayuno y despierta a sus hijas e hijo para que puedan lavarse la cara y alistarse para la escuela. «Antes, las niñas se iban a la escuela despeinadas y con el tiempo justo», dice. «Ahora van limpias y preparadas».

El impacto ha ido más allá de la salud y las rutinas. Al tener acceso al agua en casa, Estela ya no tiene que gastar dinero comprándola. «Ahora puedo ahorrar un poco y comprar alimentos como tomates», comparte. «También puedo pasar más tiempo con mis hijas».

Los días de Dariani ahora comienzan con tiempo para ella, en lugar de presiones. Puede bañarse, disfrutar del desayuno, preparar su mochila y llegar a la escuela con confianza y lista para aprender. Le encantan las matemáticas, la computación y sus clases del idioma Mam. Además, disfruta mucho el recreo: correr, saltar la cuerda, jugar con muñecas y perseguir a Félix, su cachorrito, cuando regresa a casa.

Tener agua se siente como una oración respondida para Dariani y Estela.

Dariani también ha aprendido sobre responsabilidad. Su madre le enseñó que el agua es un tesoro que debe usarse con sabiduría. Ahora, Dariani les recuerda a sus compañeros de clase que no la desperdicien y sueña con un futuro donde ninguna niña ni niño tenga que pasar por las dificultades que ella vivió. Espera continuar con sus estudios y, algún día, ayudar a las personas que no tienen acceso a agua limpia, especialmente a la niñez con discapacidad.

Para Dariani y su familia, el agua significa vida y salud. Lo que antes traía dificultades, hoy se ha convertido en una fuente de protección, dignidad y renovada esperanza.

Sobre el proyecto de agua

El proyecto de agua llegó a la comunidad el 19 de agosto de 2025, mediante la construcción de tanques de distribución, incluyendo uno edificado en una zona elevada para garantizar el acceso a todos los hogares participantes. Hoy en día, las familias disponen de agua segura diariamente de forma directa en sus patios, gracias al bombeo desde los tanques compartidos hacia cada vivienda.

El proyecto beneficia a 540 hogares y a 3,182 personas, de las cuales cerca del 40% son niñas y niños. Este logro es el resultado de la colaboración entre los líderes comunitarios, la municipalidad, World Vision y el Club Rotario, demostrando cómo la cooperación institucional puede entregar soluciones sostenibles a las comunidades.

Sobre el PDA (Programa de Desarrollo de Área)

El Programa de Desarrollo de Área Concepción Chiquirichapa, financiado por WVUS, cuenta con 3,606 niñas y niños registrados. Se implementa en el municipio de Concepción Chiquirichapa, ubicado en el departamento de Quetzaltenango, Guatemala. El contexto del programa es predominantemente rural, caracterizado por comunidades indígenas donde la agricultura es la principal fuente de sustento familiar. Los hogares enfrentan desafíos asociados a limitaciones económicas, acceso restringido a servicios básicos y vulnerabilidades sociales que afectan directamente el bienestar de la niñez.

Las intervenciones se ejecutan a través de capacitaciones comunitarias, apoyo técnico y la promoción del liderazgo juvenil. El programa busca fortalecer el acceso a una educación de calidad, promover oportunidades económicas para las familias, mejorar el acceso a los servicios de salud y fomentar entornos protectores donde las niñas, niños y adolescentes puedan desarrollarse plenamente.

Complementariamente, el programa impulsa la participación activa de las y los adolescentes en redes juveniles y procesos de liderazgo comunitario, fortaleciendo sus habilidades sociales, autoestima y capacidad de incidencia en sus comunidades. A través del Patrocinio de Niños, el programa implementa espacios de participación infantil, redes, mentorías comunitarias y formación en valores y liderazgo. Estas iniciativas permiten a la niñez desarrollar habilidades sociales, autoestima y sentido de pertenencia, al tiempo que consolidan su relación con la comunidad y con los patrocinadores que apoyan su desarrollo.